1. Mi vecina doña Amparo. Parte 5.


    Fecha: 24/11/2022, Categorías: Anal Sexo con Maduras Autor: Sensual1972, Fuente: xHamster

    - Sácala, y frótala por mi humedad.
    
    Saqué la polla tiesa, y la froté por su entre pierna y clítoris. Se deslizaba con suavidad, y apuntando a su clítoris, froté el glande. Ella suspiró y echó la cabeza sobre la almohada. Otra vez se estaba calentando al roce de mi polla con su sexo.
    
    - Ven, déjame a mí, y dame ese cojín.
    
    Estiré el brazo, y cogí uno que había en el suelo junto a la cama. Ella lo agarró y lo metió debajo de su cadera, quedando su sexo más levantado.
    
    - Acércate, que vamos a hacer algo. Quiero regalarte algo.
    
    Yo me eché hacia delante, dejándola encima de su pubis, y ella agarró mi polla tiesa. Tomó humedad de su sexo, y la humedeció un poco más, para darle unas pasadas suaves por su sexo.
    
    - ¡Ummmmm, qué rico!
    
    Y levantando las piernas y encogiéndolas, su sexo subió ligeramente. Fue bajando mi pene, y, al mirar, la había colocado en la entrada de su culo.
    
    - Empuja un poco hasta que yo te diga.
    
    Mi corazón latía con fuerza. El penetrarla por detrás me había excitado más de lo que nunca hubiera pensado. Empujé muy despacio, y el glande se frenó un poco.
    
    - Para, para ahí, y no te muevas.- Me dijo con cara de m*****arle un poco.
    
    Yo me quedé inmóvil, y a los pocos segundos sentí como su ano se abría y mi glande estaba dentro de su culo. La vista era impresionante, sus piernas abiertas y encogidas como las de un pavo, su raja abierta, y mi pene introducido ligeramente en su ano.
    
    - Ves. Si le damos tiempo, el culo se abre.- Me dijo con una sonrisa de alivio.
    
    Al ver su cara, empujé suavemente, y de pronto desapareció dentro de su culo.
    
    - Te hago daño.- Le dije sin saber muy bien si había hecho lo correcto.
    
    - No. Estaba sintiendo como entraba. Muévete despacio, que ya se me ha abierto y no me m*****a.
    
    Muy despacio saqué más de media polla, y volví a introducirla. La sensación era algo diferente al sexo vaginal, pero el penetrar un culo me estaba gustando mucho. Era una sensación de dominación el tenerla dentro de esa zona tan personal. Cada penetración hacía que su ano se aflojara más y más, y yo sentía mucho menos la presión de su ano.
    
    - ¡Ummmm! Sigue así, qué rica.- Doña Amparo se llevó dos dedos a su sexo, y se empezó a tocar el clítoris.
    
    Lentamente seguía entrando hondo y sacándola. Al verla tan abierta, llevé dos dedos a su sexo empapado, y los introduje. Ella pegó un gemido hondo y ronco. Mis dedos palparon desde su vagina mi polla que se movía en el interior de su culo. Eso me excitó muchísimo. No creí que se pudiera notar tan bien la forma de mi pene desde el interior de su vagina. Sus dedos se movían frenéticamente sobre su clítoris, y yo aumenté un poco el ritmo. Su culo se había dilatado complemente y apenas notaba que estaba dentro. De pronto noté una ligera tensión en su ano, y unos gemidos hondos y profundos acompañaron unas contracciones en su ano que me indicaron que se había corrido con mi polla dentro de su intestino.
    
    - Para un poco.
    
    Yo saqué los dedos, y me quedé con ...
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