1. El ayudante (Cap. 9): Irene a espaldas de su novio (I)


    Fecha: 24/11/2022, Categorías: Hetero Autor: JoKe316, Fuente: CuentoRelatos

    Terminó de arreglarse usando el espejo de cuerpo entero que tenía en su cuarto. El vestido negro de lycra, ceñido a su delgada y esbelta figura, constaba de unas mangas largas que llegaban a cubrir sus manos y que dejaba sus hombros al descubierto. El ajustado y corto vestido terminaba apenas un par de centímetros por debajo de su firme retaguardia, dejando completamente a la vista sus definidos muslos y apetitosas piernas. El color negro de la tela ondulada en pequeños pliegues contrastaba perfectamente con su piel blanca y saludable. Su largo cabello, negro y lacio como la seda, que cubría hasta la parte alta de su cintura, caía libre por su espalda.
    
    Terminó de retocar la fina capa de maquillaje de su rostro, con sus labios resaltados por un natural y suave rojo, y sonrió, mientras los dedos de sus pies descalzos se movían sobre la alfombra de su cuarto.
    
    Irene estaba lista.
    
    Su corazón latía un tanto más acelerado de lo normal. Estaba ansiosa. Ya era hora de que su novio llegara. Dejó escapar un suave suspiro antes de caminar, aún descalza, hacia la puerta de su habitación. La abrió despacio, asomándose por la abertura, cerciorándose de que no hubiera nadie antes de salir.
    
    Y al hacerlo se vio obligada a arrugar el ceño. Hacía más de treinta minutos que había dejado de escuchar los gritos, gemidos y murmullos de esos dos. Pero el desastre que habían dejado a su paso aún estaba más que presente en la sala; Objetos y prendas de vestir desparramados por el suelo, la mesa y sillas movidas fuera de su lugar, además de un rastro de manchas y fluidos cuyos orígenes no quería determinar.
    
    Pero lo que más atacaba sus sentidos, haciendo que arrugara el puente de su fina nariz, fue el punzante olor a sexo que abrumaba toda la sala. Aquella asfixiante mezcla de olores que ahora tenía que respirar haciendo que sus piernas temblaran levemente. Alzó una mano cubierta por la manga de su vestido para llevarla a tapar su nariz, aspirando del dulce y fino perfume que se había colocado para intentar atacar el pesado ambiente a sexo que intoxicaba el ambiente y empezaba a afectarla a ella. Su afilada mirada ubicó de inmediato una de las ventanas a la cual se dirigió a paso apresurado para abrirla de par en par y así ventilar la amplia sala. Aprovechó para tomar una bocanada de aire fresco, calmando un poco el calor que había llegado a ruborizar su rostro. El aire un tanto fresco de la tarde golpeó rostro para terminar de despertarla y devolverla a sus sentidos.
    
    Sí, no tenía tiempo que perder.
    
    Ahora un tanto más apresurada, comenzó a limpiar como pudo los rastros de la guerra que habían librado Yeri y el Ayudante con sus cuerpos. Ordenó la mesa y sillas, lanzó las prendas húmedas tiradas por el suelo al lavadero y limpió las manchas de fluidos con determinación, especialmente aquellas sobre la mesa, ¿Cuánto tiempo habían estado en el acto? ¿Horas? Negó con la cabeza, la mueca de molestia en su hermoso rostro agravándose un poco más.
    
    Cuando ...
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