1. ¿Quieres ver cómo se corre mamá, cariño?


    Fecha: 23/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... acababa de llegar de una cena, llevaba puesto un vestido largo y negro. En su cuello lucía una gargantilla de oro con brillantes, en su muñeca izquierda una pulsera de oro y en la derecha un reloj también de oro. En sus dedos llevaba varios anillos. Se había descalzado y sus zapatos negros con tacón de aguja descansaban sobre la alfombra. Miguel le preguntó:
    
    -¿Tienes los pies cansados, mamá?
    
    -Mucho, hijo, los zapatos nuevos me matan.
    
    Miguel vestía un pantalón de deporte azul y una camiseta blanca de tiras que dejaba ver sus cuidados músculos. Se levantó de su sofá y luego se arrodilló delante de su madre, le cogió el pie izquierdo y comenzó a masajear la planta que estaba cubierta por una media negra. Esmeralda cerró los ojos, echó la cabeza hacia atrás, y le dijo:
    
    -¡Qué gustito!
    
    Miguel le lanzó la primera pedrada.
    
    -¿Tu amiga Chus le sigue pagando a muchachos para que le den por todos los lados?
    
    Esmeralda, sorprendida, abrió los ojos.
    
    -¿Quién te dijo eso?
    
    -Mi amigo Pablo.
    
    Pablo fuera uno de los muchos jóvenes a los que su amiga Chus pagara por follar, Esmeralda lo sabía, así que le preguntó:
    
    -¿Por qué te interesa saberlo?
    
    -Porque quiero que me aprenda a hacer gozar a una mujer para no defraudar a una chica que he conocido
    
    -A ver, a ver. ¿Te echaste novia?
    
    Miguel le cogió el otro pie, y empezando a masajearlo le mintió con descaro.
    
    -Algo así y no quiero defraudarla.
    
    -Tienes páginas en internet que te enseñan.
    
    -Llevo mil y una pajas...
    
    Lo cortó y lo reprendió.
    
    -No uses ese lenguaje con tu madre.
    
    -Vale. Ya miré videos lésbicos, hetero, anal, sexo con maduras..., pero una cosa es la teoría y otra la práctica.
    
    -Te entiendo, hijo, pero mira, lo bonito es aprender juntos. Si la quieres...
    
    Esmeralda sabía que estaba jugando con fuego, pero cómo el masaje y la conversación la estaban poniendo cachonda dejó que su hijo siguiese masajeando sus pies. Aquel masaje le valdría para imaginar cosas más calientes mientras se hacía un dedo esa noche. Miguel siguió a lo suyo.
    
    -Porque la quiero, es por eso que no quiero defraudarla. ¿Hablarás con tu amiga?
    
    -No, no cuentes conmigo para que esa pécora te disfrute.
    
    -¿Y tú?
    
    -¿Yo qué?
    
    -¿Serías mi docente?
    
    Esmeralda retiró el pie que le estaba masajeando.
    
    -¡¿Te has vuelto loco?! Soy tu madre y lo único que puedo hacer es aconsejarte.
    
    Miguel se levantó. Su gran polla hacía un tremendo bulto en el pantalón de deporte. Cogiendo el bulto con su mano derecha, le dijo.
    
    -Aconséjame qué hacer con esta.
    
    Esmeralda se puso autoritaria.
    
    -¡Qué manera es esa de hablarle a una madre, desvergonzado!
    
    -La de un hijo que la desea.
    
    Esmeralda se sintió acorralada.
    
    -¡¿Te has vuelto loco, Miguel?!
    
    Miguel puso las cartas boca arriba.
    
    -Te oí.
    
    -¿Qué oíste?
    
    -¿Vas a ir al Hilton?
    
    Esmeralda se quedó de piedra.
    
    -¡¿Estuviste escuchando lo que hablamos Laura y yo?!
    
    -En bajo no hablasteis.
    
    -Entonces sabrás que le llevé la ...
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