1. ¿Quieres ver cómo se corre mamá, cariño?


    Fecha: 23/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... quiera. ¿Te follarías a Miguel si se presentase la ocasión?
    
    -¡Y dale! No.
    
    -¿Y si supieras que nadie se iba a enterar? Y no mientas, carajo, que sabes que lo que hablamos tú y yo no lo sabrá nunca nadie.
    
    Esmeralda se iba a sincerar.
    
    -Esto que te voy a decir nunca te lo dije.
    
    Laura estaba impaciente por saber.
    
    -Suéltalo
    
    -Sí, me lo follaría, de hecho ya me lo follé.
    
    Aquella confesión la cogió poniendo patatas.
    
    -¡¿Cuándo?!
    
    -La semana pasada. Se estaba haciendo una paja en el cuarto de baño y oí cómo me mentaba.
    
    -¿Dijo tu nombre?
    
    -No, dijo mamá.
    
    -¿Qué dijo exactamente?
    
    -Te voy a llenar el coño de leche, mamá.
    
    -¿Entraste en el baño y te lo follaste?
    
    -No, me fui a mi habitación y lo follé con el pensamiento.
    
    La respuesta decepcionó a Laura.
    
    -Eso no es follar, cariño, eso es masturbarse. Tienes que darle coño, pobrecito.
    
    -Pobrecita yo, joder, pobrecita yo, que paso más hambre que una perra callejera.
    
    Laura le entró.
    
    -¿Quieres que te quite las ganas?
    
    -¡¿Qué?!
    
    -¿Qué si quieres que te folle y te quite las ganas?
    
    A Esmerada la cogiera desprevenida.
    
    -¡¿Es que te gustas las mujeres?!
    
    -No, no me gustan las mujeres, me gustas tú, con otra no lo haría. ¿Quieres?
    
    -No, yo no juego con fuego.
    
    -¿Pero te gustaría? ¿Estuve en tus fantasías?
    
    -¡No!
    
    -Tú estuviste en las mías.
    
    -¿De verdad?
    
    -Tan cierto como que estamos hablando. ¿De verdad que a ti nunca te pasé por la cabeza en alguna de tus pajas?
    
    -No, guarrilla, a mí no.
    
    -¡Vaya decepción!
    
    Esmeralda dejó de mentir.
    
    -Podría haber dicho que sí, pero si lo hubiera dicho te ibas a subir a la parra.
    
    -No, no lo hubiera hecho.
    
    -Te conozco, te hubieras subido.
    
    -En cualquier caso prefiero que me hayas dicho la verdad.
    
    -La verdad es que sí, estuviste en mis pensamientos.
    
    A Laura se le dibujó una sonrisa en los labios.
    
    -¿Muchas veces?
    
    -Unas cuantas.
    
    -¿Reservo una habitación en el Hilton?
    
    -¡Ya te subiste a la parra! No reserves nada, ya te dije que una cosa es la fantasía y otra muy distinta la realidad.
    
    -La voy a reservar.
    
    -Haz lo que quieras.
    
    -¿Vendrás?
    
    -No creo, pero si la reservas, me lo pensaré.
    
    Laura se lanzó sin paracaídas.
    
    -¿Un beso de amigas?
    
    -Si es solo un beso...
    
    Laura fue a su lado. Se dieron un beso, pero no fue de amigas, se dieron un beso con lengua, largó, muy largo, aunque cuando Laura le echó la mano al coño, le dijo Esmeralda:
    
    -Volvamos a la sala que te veo muy acelerada.
    
    Miguel, el hijo de Esmeralda, un joven de 19 años, de ojos negros, alto, moreno y con un cuerpo bien musculado, que se hacía más pajas que un mono espiando a su madre cuando se duchaba, cuando iba a mear, cuando iba a cagar, cuando de día o de noche la sentía a gemir al masturbarse, estaba en un rincón de la biblioteca y había escuchado todo lo que habían dicho.
    
    Dos días después estaba Miguel sentado en un sofá y enfrente de él en otro sofá estaba sentada su madre. Esmeralda, que ...
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