1. ¿Quieres ver cómo se corre mamá, cariño?


    Fecha: 23/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    Esmeralda era una mujer de 38 años, morena, de ojos negros, estatura mediana, ni gorda ni delgada, tenía las tetas grandes, el culo grande y anchas las cadera. Se casara con un abogado setentón y muy rico. Lo que no esperaba era llevar una vida monótona, con poco sexo, una vida plagada de reuniones, comidas con conocidas y amigas..., un bodrio de vida. Solo tenía media docena de amigas y una de ellas era Laura, una trepa cómo ella que se casara con otro viejo rico. Laura, tenía 33 años, era rubia de bote y tenía cuerpo de modelo. Esmeralda estaba hablando con ella en la inmensa biblioteca de su palacete mientras tomaban un té con pastas en una de las muchas mesas que tenía y que les había servido una de las doncellas, le decía Laura:
    
    -... Y lo hice.
    
    -Si se entera tu marido te corre a palos.
    
    -Tenía que seducirlo, verlo pasear por la casa, tan joven, tan alto, tan guapo, enseñando músculos y con aquel paquetazo, es que me traía loca, Esmeralda. Ya me dolían los dedos de tanto masturbarme pensando en él.
    
    -Lo sé, lo sé. ¿Cómo lo sedujiste? Cuéntamelo todo y cuéntamelo con detalles.
    
    -Te va el morbo.
    
    -Sabes que sí.
    
    -Fue esta mañana. Mi marido se había ido a trabajar. Fui a la cocina con el cabello suelto, descalza y vestida con una bata de seda negra que tapa lo que tapa, o sea, que me da por debajo de las bragas, bragas que no llevaba y con un escote que casi deja ver la mitad de las rosadas areolas de mis tetas. Mi hijo Andrés estaba tomando cereales en un bol y tenía un zumo de naranja en un vaso encima de la mesa. Al verme se le atragantaron los cereales que tenía en la boca, o le fueron por mal sitio, ya que los echó fuera. Mirándolo con cara de gata en celo, le pregunté con voz sensual:
    
    -¿Estás bien, Andrés?
    
    Cuando pudo responder, dijo:
    
    -"Sí, estoy bien."
    
    Me di la vuelta y me agaché con las piernas cerradas para coger un bol en la parte de abajo de la alacena. Me agaché cómo si estuviera haciendo una flexión y quisiera tocar la punta de los dedos de mis pies con los dedos de mis manos. Le enseñé toda la raja de mi gordo coño. No sé cómo se empalmó tan rápido, pero antes de que pudiera coger nada sentí como me agarraba por las caderas y me metía su polla en el coño de un golpe seco. Me enderecé y me apoyé con las dos manos en la parte de arriba de la alacena. Andrés me agarró por las tetas y folló mi coño más de diez minutos con fuertes embestidas, entre las cuales sentía bajar por mis muslos los jugos que salían de mi coño. Me llegaban a los tobillos cuando tuve el primer orgasmo. Mis piernas temblaron y mis gemidos fueron de loca de atar. Sentí tanto placer que casi me muero de gusto. La corrida fue descomunal. Salieron cascadas de jugos por los lados de mi coño..., con decirte que el piso de la cocina se puso cómo una pista de patinaje, ya te lo digo todo, y eso con la primera corrida, ya que me siguió dando duro otros diez o quince minutos. No sé cómo aguantó tanto tiempo sin correrse, pero aguantó e hizo que ...
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