1. La vecina de junto


    Fecha: 15/11/2022, Categorías: Lesbianas Autor: Mariel, Fuente: CuentoRelatos

    Hace unos meses que mi anterior casero vendió su edificio; así que tuve que buscar un nuevo lugar donde rentar. Encontré un departamento a 30 minutos de mi universidad (estoy a un año de terminarla), más barato que el anterior, pero también más pequeño, tiene cocina y baño independientes, pero solo una habitación y está en el 4º piso.
    
    Recién me mudé noté que por las paredes se escuchaba todo lo que hacían los vecinos; la pareja del departamento que queda del lado de mi cocina discute mucho y la vecina del departamento que queda del lado de mi habitación escucha la música alto, pero a todo se acostumbra una.
    
    Estuvo todo tranquilo las primeras semanas, hasta que la vecina decidió hacer una remodelación, el sonido de los muebles moviéndose, más la música altísima, más ella cantando me molestó durante varios días; me compré unos tapones de oídos para dormir mejor hasta que ella terminó.
    
    Una noche varios días después de poder dejar de usar los tapones, no podía dormir, no por el ruido (de hecho había más silencio de lo habitual), si no por el estrés del trabajo y la escuela; por más vueltas que daba y por más meditaciones o ejercicios hiciera, no podía dormir. Entonces, escuché algo extraño, como un suspiro cerca mío, al inicio me asusté (¡Un fantasma!), pero me di cuenta que era la vecina, debía estar cerca de la pared, porque escuchaba su respiración agitada...
    
    Me dio mucha vergüenza, sabía exactamente que la vecina se estaba masturbando (¿cuenta cómo espiarla?), no supe si moverme o quedarme quieta, no quería escuchar su intimidad, pero no quería que ella se diera cuenta que estaba escuchando.
    
    Era obvio que había movido su cama de lugar y justo quedaba junto a la mía del otro lado del muro, pensé que al otro día movería mi cama para no escucharla nunca más pero tendría que mover todos mis muebles de lugar, etc., mientras pensaba en eso tratando de no escuchar, comenzó a darme un poco de morbo; había visto una o dos veces a la vecina, pero no le había puesto atención, era más alta que yo y como 10 años mayor, tenía el cabello pintado de güero. Me empecé a imaginar cómo estaría acostada en su cama, con sus piernas abiertas y masajeando su clítoris rápidamente, ¿Estaría desnuda?, tal vez si, sus pechos desparramados a los lados y sudados, dando saltitos por el movimiento de si brazo, estaba sintiéndome caliente.
    
    Pronto su respiración se volvió un gemido ahogado (trata de que no la escuchen), posiblemente se tapó la boca para ahogar sus gemiditos... Su respiración volvió a la normalidad, se acomodó y al poco rato se escucharon algunos ronquidos, se quedó dormida y yo me quedé caliente, me dieron ganas de masturbarme también, pero me dio pena, mejor me puse a leer.
    
    Al día siguiente salí en la mañana para la escuela como de costumbre y me encontré a la vecina en la entrada del edificio sacando la basura al camión.
    
    - Buenas vecinita, ¿Ya a la escuela?
    
    - Si vecina, bonito día
    
    Aproveché para darle una mejor miradita; tendría ...
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