1. Albañiles en la cocina y en la cama


    Fecha: 14/11/2022, Categorías: Anal Sexo con Maduras Tabú Autor: Anitaslut44, Fuente: xHamster

    Era una mañana de verano muy calurosa. Al despertar me estiré en la cama y noté que mi adorado Víctor ya no estaba a mi lado. Miré el reloj despertador y vi que marcaba las ocho.
    
    De repente me sobresalté, al oír algunas voces que venían de la cocina.
    
    Me tranquilicé al notar que una de esas voces era la de mi esposo. Entonces recordé lo que me había dicho la mañana anterior. Ese día vendrían unos albañiles a iniciar una remodelación en la cocina y el baño principal. Seguramente Víctor estaba conversando con esos hombres antes de irse a la oficina.
    
    Cerré los ojos otra vez, totalmente amodorrada por el calor. Estaba casi desnuda en la cama, con tanto calor, apenas usaba una diminuta tanga negra por las noches.
    
    Cuando volví a despertar, el reloj marcaba casi las diez.
    
    Presté atención a lo que sucedía abajo en la cocina, pero solo pude escuchar que los albañiles hablaban en guaraní; por lo que supuse, debían ser paraguayos seguramente…
    
    Esa mañana estaba particularmente ultra caliente. Hacía varios días que Víctor no me cogía; siempre con la excusa de estar estresado y agotado por el trabajo. Yo me las arreglaba bastante bien con mis dedos y algunos juguetes; pero esa mañana sentía que eso solo no iba a alcanzarme.
    
    Necesitaba verga, una buena verga dura con acento guaraní…
    
    Así como estaba tendida boca arriba en la cama, comencé por acariciarme las tetas, poniendo bien duros mis pezones. Luego fui bajando mis manos por mi cintura y mi vientre hasta llegar a mi entrepierna; me lamí un dedo y con el mismo empecé a acariciarme el clítoris; con la otra mano seguía acariciándome las tetas alternadamente.
    
    Me detuve un momento para quitarme la tanga y luego rebusqué en el desorden de mi mesa de luz, hasta encontrar mi juguete favorito: un enorme vibrador de color negro con forma de pene. Muy realista, con las venas marcadas en la silicona y una tremenda cabeza para friccionarme bien las paredes internas de mi humedecida vagina. Lo encendí y me cubrí el cuerpo con la sábana; para tratar de atenuar un poco la vibración. Lo único que me faltaba era ser descubierta por un albañil mientras me masturbaba en mi propia cama…
    
    Coloqué el vibrador a la altura de mi clítoris y metí primero dos dedos y luego tres en mi dilatada vagina. Comencé a sacarlos y meterlos haciendo movimientos circulares, mientras mi juguete acariciaba mi inflamado clítoris.
    
    Antes de acabar empecé a meter directamente el vibrador hasta el fondo de mi vagina; imitando movimientos como si me estuvieran cogiendo.
    
    Tuve que morder una almohada para que no se oyeran mis gemidos de placer y seguí un poco más hasta que sentí una tremenda descarga de electricidad por todo el cuerpo; un orgasmo imposible me invadió de repente, haciéndome vibrar por cada poro de mi piel. Me estremecí, se tensaron todos los músculos de mi cuerpo y grité de placer, pero mordí la almohada para que esos hombres no me oyeran allá abajo…
    
    Me quedé descansando boca arriba sobre la cama, con el ...
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