1. La lesbiana masculina


    Fecha: 03/11/2022, Categorías: Primera Vez Lesbianas Fetichismo Autor: sara19929, Fuente: xHamster

    Ana Pons, una joven de 21 años, entró en el ascensor vacío, apretó el botón del piso diez y esperó a que las puertas se cerraran y comenzara a ascender.
    
    Justo cuando las puertas comenzaban a cerrarse, se produjo un golpe de mano entre ellas y una rubia de unos treinta años entró en el ascensor, pulsó el botón de su piso y se giró para mirar con descaro a Ana.
    
    La rubia vestía un traje azul oscuro, una blusa de seda blanca y unos elegantes zapatos negros… Hubiera sido considerada guapa, sino fuera por el hecho de que tenía un aspecto duro, con su pello rubio corto, que se lo tiraba a un lado y una actitud de control total.
    
    Después de varios segundos de silencio, la rubia, mientras miraba directamente a los ojos de Ana Pons, le preguntó:
    
    - "¿Eres una sumisa, no es así?… Puedo olerlas a un kilómetro de distancia"
    
    Ana Pons se puso roja como un tomate y, mientras evitaba sus ojos, respondió suavemente:
    
    - "¡Sí… Sí lo soy!"
    
    La rubia lanzó un bufido y contestó:
    
    - "¡Estas perras son todas iguales… Se visten y se ponen guapas, esperando ser recogidas por una mujer dominante para joderlas bien jodidas!"
    
    Al escuchar la cruda conversación de esta completa desconocida, Ana Pons tuvo una reacción inmediata y su vagina se fue inundando de humedad al comenzar a palpitar su clítoris.
    
    El ascensor se detuvo, y las puertas se abrieron suavemente y la rubia le dijo:
    
    - "Este es mi planta… Ven conmigo, que hoy has encontrado la mujer dominante que buscas"… Y sin más, cogío a Ana Pons del brazo y la condujo por el pasillo hasta su piso.
    
    Una vez abrió la puerta, la rubia la empujó dentro, cerró la puerta y le dijo:
    
    - "¡Vamos, pequeña zorra, ábrete la blusa y déjame ver tus tetas!"
    
    Ella se desabotonó la blusa mostrando su sujetador escotado y pechos abultados a los ojos hambrientos de la dom rubia, que alargó la mano y comenzó a pellizcar y tirar de sus pezones a través de las copas de encaje del sujetador.
    
    Ana Pons se quedó sin aliento, tanto por el dolor como por la excitación de tener sus tetas maltratadas por la extraña lesbiana rubia dominante… Luego se dejó llevar al salón y una vez allí la rubia le dijo:
    
    - “Veamos si te gusta esto... Vamos, zorra, ponte de rodillas y cómeme el coño… A ver cómo lo haces", le ordenó la rubia levantando su pierna y colocándola en el brazo del sillón… Se subíó la falda mostrando su coño bien peludo y esperó.
    
    En esos momentos, el coño de Ana Pons era un caldero de jugos calientes, y la visión del coño de la rubia le resultaba increíblemente excitante… Sin perder tiempo, se arrodilló y apoyó la boca en la hendidura que ya goteaba, lo que hizo que la rubia se quejara en voz alta cuando su lengua le atacó su clítoris erecto.
    
    - "Cómeme, maldita perra", silbó la rubia con los dientes apretados… - "¡Cómete mi jodido y peludo coño, puta!"
    
    Sintiéndose y siendo una sumisa, Ana Pons estaba acostumbrada a tener mujeres dominantes ordenándola… Y esta mujer dominante le estaba haciendo explotar ...
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