1. Alexa


    Fecha: 22/09/2022, Categorías: Zoofilia Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... cada vez que el olfateaba alrededor de la vagina me excitó demasiado.
    
    Tanto como para que se generara por vez primera en mi mente la idea de una penetración. Es imposible renunciar a los instintos y esa idea que al principio paso como un rayo se hacía cada vez mas constante, mientras el perro continuaba lamiéndome tome el tarrito de leche condensada con mi mano derecha y sin pensar en lo que hacia porque ya estaba completamente fuera de razonar derrame una gran cantidad de leche condensada en mi vientre, hice un camino desde mi vagina hasta el lugar donde empieza la boca del estomago, el perro empezó a subirlo, lo forcé para que colocara una pata a cada lado de mi cuerpo. En ese instante ya estaba decidido.
    
    Me dejaría penetrar. Empecé a mover mi cintura en forma circular como intentando levantarla para que mi vagina hiciera contacto con su pene y cuando ocurrió sentí como su pene empezaba a crecer, se sentía duro. El también respondía a sus instintos me di cuenta de su excitación porque se quedó quieto, levanto la cola, se paro derecho y trató de dirigirme con sus patas delanteras hacia su miembro.
    
    En ese momento, a pesar de que me sentía muy excitada, mi mente no me permitía continuar en ese lugar, pensé llevarlo a mi cuarto o a un baño o en la sala, inclusive la cocina, mejor dicho a algún lugar al interior de la casa, supongo que en el fondo de mi ser sabía que la terraza no representaba un sitio cien por ciento confiable, como si lo era el encierro al interior. Aparté al perro de mi, me puse de pie, tome la ropa y los tarritos de leche condensada con una mano y con la otra cargué al perro, baje las escaleras como si tuviera afán, me dirigí a mi cuarto, coloque la ropa y los tarritos encima de la cama y solté al perro. Aunque estaba completamente sola, cerré las cortinas, la puerta y apagué la luz, salí un momento de la habitación, fui al lavamanos, bebí un poco de agua y me miré en el espejo, todo lo hice muy rápido, mis movimientos parecían de una persona drogada, de regreso en el cuarto, me ubique en el suelo al costado de la cama, sentada llame al perro y lo acaricie como acostumbro hacerlo, mimandolo. El perro estaba de pie, le agarre el pene y enseguida note su erección corrí la piel que protege el pene hacia atrás, lo hice varias veces muy despacio, hasta que ya no volvió a cubrirse, toqué el pene descubierto muy suavemente estaba húmedo. Me sorprende lo quieto que permaneció durante ese lapso.
    
    Supe que el momento de la penetración había lllegado. No sabía como hacerlo, o mejor: si sabía pero no me decidía, pensé en recostar mis brazos y mi cabeza en la cama, dándole la espalda al perro y que me penetrara así, también pensé en ponerme en cuatro patas, apoyando los codos contra el piso y que me cogiera como era mas familiar para él, también se me ocurrió acostarme en la cama, dejando las piernas por fuera de esta y la vagina justo en el borde de modo que él se parara en dos patas, apoyara sus patas delanteras sobre la cama ...