1. Sobre el gimnasio


    Fecha: 19/09/2022, Categorías: Anal Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Cuando me sé y me siento demasiado fácil tiendo a avergonzarme un poco de tanta calentura y, aunque por supuesto sigo adelante, evito mirar a los ojos al tipo con que me voy a echar, antes, durante y después. En esos momentos me encantaría llevar una máscara cubriéndome la cara. Creo que tiene que ver con la pose de perra que una adopta cuando busca sólo que la cojan, no tiene nada de romántico ni pretende serlo, y al mirarse a los ojos, al menos antes de que te cojan, se produce una intimidad que no es la una busca en momentos de concha mojada.
    
    Tengo claro que precisamente esa actitud produce en los tipos la sensación de estar cogiéndose a una nena sumisa, y bueno, eso suele derivar en muy buenos polvos.
    
    Hace algunas semanas (en diciembre), un día sábado, nos fuimos de rumba junto a dos amigas a un bar. Nos sentamos las tres nenas en una mesa algo alejada del baile, pedimos cervezas y nos largamos a conversar y analizar el ambiente.
    
    Al rato, como es normal, se nos comenzaron a acercar grupos de chicos, pero nunca hubo tres nenes lindos para ir a rumbear todos juntos, así que bailamos a ratos una o dos de nosotras y alguna otra se quedaba sentada tomando.
    
    No aparecía nada interesante, hasta que un tipo que se notaba menor, aunque bastante atractivo, se nos arrimó, solo, y sacó a bailar a una de mis amigas, que le dijo inmediatamente que sí, sólo le faltó sacarse los calzones y regalárselos, porque el tipo estaba bastante bueno, la verdad, un musculoso de esos que a mí no me llaman la atención, pero era objetivamente guapo.
    
    La vimos bailar por un rato, y ya muy luego el tipo le intentaba besar el cuello y le pasaba las manos por la cintura y el comienzo del culo. Me encantó ver que a esta nena, que andaba con una mini de tela, se le subió cuando el tipo le sobaba la espalda, y casi se le ve el culo. A los pocos minutos lo dejó y se vino con nosotras. El tipo la siguió y descaradamente invitó a bailar a mi otra amiga. La que venía llegando me contó que el man le había lanzado las típicas frases de conquista, y que le había dicho que era la más buena de la mesa y por eso la había sacado a bailar a ella, y en fin. Mi amiga, pese a que lo encontraba buenísimo, lo dejó ahí porque andaba con la regla y no quería pasar a mayores, y en fin, el tipo no parecía servir para otra cosa tampoco.
    
    Mi otra amiga se lanzó a rumbear con el tipo a los pocos minutos. Ella sí que le devolvió los besos, se dejó manosear bastante y ya parecía dispuesta a abrir las piernas, pero repentinamente volvió a la mesa muy divertida y nos contó que el tipo le había parecido un baboso sin cerebro, que sólo hablaba bobadas, y esta nena siempre ha sido caliente pero necesita algo más que una buena verga para bajarse los calzones. Nos contó que el tipo le había dicho exactamente lo mismo que a mi otra amiga, el muy descarado. En fin, nos reímos mucho con ese man.
    
    No entiendo como no se nos ocurrió que seguiría el descaro, pero a los pocos minutos, vimos al man ...
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