1. Mi día de suerte


    Fecha: 16/09/2022, Categorías: Anal Voyerismo Sexo Interracial Autor: Sexticles, Fuente: xHamster

    Tengo 52 años y llevo varios años viviendo en la calle. El poco dinero que consigo proviene de lo que me dan a la puerta del supermercado que provocó el despido de muchos de mis compañeros. En España una persona de mi edad tiene difícil encontrar trabajo, pero más todavía si eres negro, no tienes estudios y tus papeles no están en regla.
    
    Estaba yo pidiendo como siempre a la puerta del supermercado cuando salió esta chica con su compra, una señorita joven de cuerpo sinuoso y encantadora sonrisa. Cuando iba a sacar las llaves del coche se le cayeron las bolsas con la compra y los productos rodaron por el suelo del aparcamiento.
    
    Acudí en su ayuda, algunas de las compras cayeron bajo su coche, así que le di indicaciones para que saliera sin pisarlas y luego se las recogí. Como gesto de agradecimiento me invitó a subir al coche y acompañarla a preparar la comida y comer.
    
    Durante el trayecto hacia su casa fuimos hablando distendidamente, yo no podía evitar que alguna mirada furtiva se posara sobre su hermoso cuerpo mientras ella conducía y sonreía.
    
    - ¿Es cierto que los negros la tenéis muy grande?
    
    Su repentina y directa pregunta me dejó en shock unos segundos.
    
    - No tengo otra referencia con que compararla, como es la única que he visto en vivo, me parece de tamaño normal.
    
    - Me gustaría comprobarlo, ¿puedo?
    
    La conversación había despertado el interés del protagonista de la charla, que empezó a aumentar de tamaño bajo la bragueta. Ella cogió un desvío por una calle sin salida y aparcó tras el muro de cierre de una casa.
    
    En cuanto el motor del coche se detuvo, sus manos ya estaban desabrochando mi pantalón mientras me miraba con lujuria. En cuanto tuvo mi polla en sus manos, todavía a media erección exclamó:
    
    - Vaya, vaya, mira lo que tenemos aquí... mmmm
    
    Y acto seguido sus labios besaron mi capullo mientras sus manos acariciaban mi tronco que iba hinchándose por momentos, abrió su boca y se introdujo mi polla semi fláccida hasta el fondo.
    
    Su suave lengua se movía sobre mi piel, sus labios rozaban mis huevos, su saliva manaba en abundancia, desbordando por la comisura de sus labios.
    
    Cada vez que mi verga salía de su boca se hacía un poco más grande, haciendo cada vez más difícil que la albergase entera en su cavidad, ella sin embargo trataba de engullirla entera, lo que le provocaba arcadas que la hacían desistir.
    
    Su cabeza se movía arriba y abajo, mi mano acompañaba su movimiento recogiendo su pelo en un puñado, me miraba, sus ojos enrojecidos por las lágrimas que le provocaba el esfuerzo de intentar dar cabida a toda mi herramienta.
    
    Sacaba la polla de la boca, cubierta por sus babas que pendían en catenaria desde su boca a mi glande, goteando sobre sus manos y sobre mi pelvis, succionaba su propia saliva, me lamía el tronco y volvía a hacer desaparecer buena parte de mi miembro.
    
    Tras unos largos minutos así mis venas comenzaron a palpitar, sentía como mis huevos estaban a punto de abrir las compuertas y ...
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