1. En la oscuridad


    Fecha: 16/09/2022, Categorías: Anal Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Salimos de un centro nocturno de ambiente latinos en un suburbio de Los Ángeles, California. Nos habíamos echado unos buenos tragos y el ritmo de la música nos había incitado tanto en particular el ritmo de salsa y las lentas que hacen que uso esté pegado cuerpo a cuerpo rozando para calentar cada uno de nuestros órganos.
    
    Llegó la 1:30 de la madrugada y habría que abandonar el lugar. ¡La del estribo! gritó el cantinero y no faltaron las de la casa, para cerrar la barra a las 1:45 am.
    
    Mi pareja se colgó de mi brazo y salimos del lugar, nos dirigimos al carro, y antes de abrirle la puerta, nos besamos profundamente. El olor a vino que salía de nuestras bocas nos estimulaba más. Mi pene empezaba a poner un poco dura, lo suficiente para que ella lo sintiera, pero ella se retiró un poco de mí para pasarle la mano por encima del pantalón y darle un ligero apretón.
    
    Me pidió que le abriera la puerta. Así lo hice y eche andar el auto. Vivía algo lejos. Me dijo que necesitaba estar en su casa antes que amaneciera. Le dije que no había problema.
    
    Agarre la carretera y puse algo de música romántica y ambos reconocimos una de nuestro tiempo y a pulmón abierto las empezamos a cantar.
    
    Al final de la canción ella colocó hacia abajo el respaldo de su asiento y alcancé a ver que se levantaba el vestido e introdujo su mano entre sus piernas.
    
    Eso me incitó tanto que alcance a controlar el manubrio del carro con la mano izquierda y coloqué mi mano encima de la de ella y empecé a dirigir el movimiento para poder masturbarla.
    
    "Ah ah que rico", dijo.
    
    Quitó tu mano y tomó dos de mis dos dedos y los introdujo en su vagina y puso su mano encima de la mía y ella entró en ritmo para darse placer mientras gemía, gemía, gemía….
    
    "Ah Ah que rico", repitió con placer y ternura.
    
    La ventaja es que andaba en carretera y no había mucho tráfico y en la oscuridad del camino y la música hacían perfecta la masturbación a la mujer que tenía a mi lado.
    
    Empeceé a seguir el ritmo de la música con la entrada y salida de mis dedos, ella empezaba a decir que le diera más, y que metiera un dedo mas.
    
    "Dámelos papacito, dámelos país, hasta dentro" pedía con ansias locas.
    
    Empecé a calentarme a tal punto que empecé a buscar un lugar donde salirme de la carretera que ya estábamos en plena montaña y no había mucha visibilidad en el camino. La próxima salida estaba a unas cinco millas.
    
    "Metemos hasta dentro, rasgúñame, papacito", gritaba….
    
    Y así lo hice, empecé a tentar su pared y labios vaginales los cuales estaban empapados. A una mano conducía el carro y con la otra cumplía sus ardientes deseos.
    
    "Más, más, más, más……", gritaba.
    
    La salida se aproximaba, y ella a punto de venirse.
    
    "Más, así, así, así, así… no los saques, no los saques, hasta dentro papacito, así, así, así, no los saques, hasta dentro, hazme venir, aspa, asís, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Ah AH AH AH AH AH AH AH AH AH AH AH AHAH AH AH!!!!!!!!!".
    
    Sentí que su cuerpo vibraba. Logré salir de la ...
«123»