1. Esther y el mulato


    Fecha: 07/08/2022, Categorías: Sexo Interracial Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Soy Víctor el marido de Esther, de aquí para adelante soy yo el que voy a contaros, las aventuras de mi mujer que como sabéis por otros relatos era la viuda de mi hermano, me reconozco un cabrón consentidor y he aguantado hasta que la preñe otro, a mi me van bien mis negocios, y he ganado dinero suficiente como para comprar una finca de caballos, que ha sido mi ilusión de toda la vida, allí tengo al cuidado de mis caballos aun morito que se llama Alim, que por supuesto se ha follado a mi mujer con su pedazo de polla de más de 25 cm.
    
    También en la casa donde vivimos es grande y necesita su personal, y como mi mujer también cogió un buen dinero de la muerte de mi hermano nos podemos costear algunos lujos.
    
    Una tarde a principios de julio apareció por la puerta de casa un chico mulato de unos 30 años de nacionalidad cubana pidiendo si teníamos trabajo pues estaba sin empleo y no tenía donde vivir. Después de hablar con él durante un rato me pareció una persona de fiar y decidimos entre mi mujer y yo que podía hacer los trabajos del jardín de casa y también ayudar en la finca a Alim el morito. Por lo que lo contratamos y se dispuso para él la habitación de servicio que está contigua a la cocina, para que se instalara mientras estaba en casa..
    
    Pasaron los días y todo fue normal hasta que una noche a finales de mes a eso de medianoche me despertó mi mujer al levantarse de la cama. Yo hice como que seguía dormido y mi mujer no se dio cuenta que me había despertado. Al cabo de diez minutos y viendo que mi mujer no volvía, me imagine con lo caliente que es que había ido a ver como tenía la polla el mulato, sabiendo que le gusta tanto una polla y lo caliente que es. Bajé las escaleras que van del dormitorio a la cocina. A medida que iba bajando escuche a mi mujer hablando con el mulato que estaba en la cocina y pensé en espiarlos para oír de qué estaban hablando. Salí de casa por la puerta principal sin hacer ruido y me aposté detrás del ventanal que da al exterior de la cocina y efectivamente estaban hablando de Cuba. Mi mujer estaba de pie delante del fregadero y llevaba puesto un camisón blanco suelto que le daba algo más arriba de medio muslo y que al ser de una tela finita transparentaba por lo que se podía notar perfectamente sus pechos y ver además que no llevaba las braguitas puestas se le veía los pelos del chocho.
    
    El mulato estaba con el pecho desnudo y solamente llevaba puestos unos calzoncillos bastante apretados que marcaban perfectamente sus atributos masculinos que para que negarlo parecían que eran dignos de lo que se supone que tiene que tener un mulato entre las piernas. Yo notaba que mi mujer aunque intentaba disimularlo no dejaba de mirar el paquete que tenía delante y cada minuto que pasaba se la notaba más nerviosa y cachonda veían que se rozaba una pierna con la otra señal del que su coño estaba empapado. El mulato se estaba dando cuenta perfectamente de lo que le estaba pasando a mi mujer como me daba cuenta yo y me ...
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