1. Unos días sola en Brasil; pero no tan sola.


    Fecha: 29/06/2017, Categorías: Anal Sexo Interracial Sexo con Maduras Autor: Anitaslut44, Fuente: xHamster

    Unos días sola en Brasil; pero no tan sola…
    
    Un par de días antes de iniciar nuestras vacaciones, Víctor me llamó desde su oficina para avisarme que no podría viajar conmigo a Brasil, ya que esa misma noche tendría que volar de urgencia por un tema de negocios.
    
    Yo protesté como una loca, pero mi adorado esposo insistió en que no podía evitar esa responsabilidad en otro colega; pero me convenció entonces de viajar yo sola y él se me uniría después, apenas pudiera…
    
    Yo estaba tan histérica, que esa noche me negué a coger con él a manera de despedida.
    
    Dos días después abordaba el avión que me llevaría a Fortaleza; la agradable sorpresa fue sentarme junto a un hombre de piel muy oscura, de cuerpo gigantesco, con una bonita sonrisa enmarcada por labios gruesos…
    
    Me pareció muy atractivo y pensé que iba a coger con él antes de aterrizar.
    
    Apenas despegó el avión, entablé conversación con ese hombre moreno y un rato después, luego de varias sonrisas, apoyé mi mano sobre su muslo; él siguió sonriendo y pude ver bajo su bragueta, que mi gesto le había gustado.
    
    Sin dejar de sonreír, el hombre tomó mi mano y la puso sobre su verga, que a través de la tela de sus pantalones, pude sentirla bastante dura. Presioné con mi palma, deslizándola de arriba abajo varias veces, mientras lo miraba a los ojos con una mirada cargada de lascivia…
    
    De repente me levanté del asiento y salí al pasillo, con el moreno detrás. Era de noche y la mayoría de los pasajeros descansaban plácidamente… Entramos juntos al pequeño baño ubicado en la cola del avión.
    
    Me aferró por la cintura, refregando su verga contra mi culo, diciendo:
    
    “Espero que no vayas a gritar demasiado...”
    
    Me agarré con ambas manos al pequeño lavatorio metálico, mientras el tipo me alzaba la falda del vestido hasta la cintura y bajaba mi tanga hasta las rodillas. Enseguida sentí su tiesa verga entrando entre mis labios vaginales bien lubricados por mi propia excitación.
    
    Me penetró la concha en un solo embate, hasta el fondo. Yo lo ayudé, empujando mi trasero hacia su cuerpo, tratando de empalarme bien a fondo. Lo miré por el espejo y él sonrió, mientras arrancaba un bombeo infernal dentro de mi hambrienta concha.
    
    Durante un buen rato me cogió sin descanso, como un auténtico semental, con movimientos frenéticos, lo cual me excitaba todavía más y más…
    
    En menos de diez minutos acabamos ambos casi al mismo tiempo. El morocho gruñó apenas y yo tuve que morderme los labios para apagar mis gemidos de perra en celo...
    
    Se levantó apenas y sacó su verga aun erecta de mi vagina. En silencio se acomodó la ropa y salió del baño. Su semen caliente me resbalaba por mis muslos, llegando casi hasta los tobillos. Me limpié y regresé yo también a mi asiento.
    
    Mi nuevo amante se había recostado contra la ventanilla y yo decidí no interrumpir su descanso. La concha me latía y mi respiración todavía no se había normalizado. Antes del amanecer aterrizamos en Río de Janeiro y mi amante ocasional ...
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